Revuelvo el agua tónica con una cuchara
una y otra vez
hasta que al fin pierde
cada molécula de gas;
entonces recupero la fe
en lo que puedo
y no puedo lograr
basta la paciencia
para volver al tiempo elemental
de los brotes sanadores. Bebo
el agua simplificada
por el humo de los damascos
fascinantes de la química
y trago
y paso la lengua
por los bordes del vaso
hasta secarlo
por completo.
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La reinvención del amor
Mi idea sobre la reinvención del amor quiere decir lo siguiente: puesto que el amor se refiere a esa parte de la humanidad que no está entregada a la competencia, al salvajismo; puesto que, en su intimidad más poderosa, el amor exige una suerte de confianza absoluta en el otro; puesto que vamos a aceptar que ese otro esté totalmente presente en nuestra vida, que nuestra vida este ligada de manera interna a ese otro, pues bien, ya que todo esto es posible ello nos prueba que no es verdad que la competividad, el odio, la violencia, la rivalidad y la separación sean la ley del mundo. El amor está amenazado en la sociedad contemporánea. Esa sociedad bien quisiera sustituir el amor por una suerte de regimen comercial de pura satisfacción social, erótica, etc. Entonces, el amor debe ser reinventado para defenderlo. El amor debe reafirmar su valor de ruptura, su valor de casi locura, su valor revolucionario como nunca lo hizo antes. No hay que dejar que el amor sea domesticado por la sociedad actual - que siempre busca domesticarlo. En otros tiempos, las sociedades clericales y tradicionales buscaron domesticarlo por el matrimonio y la familia. Hoy se busca domesticar al amor con una mezcla de pornografía libre y de contrato financiero. Pero debemos preservar la presencia subversiva del amor y apartarlo de esas amenazas. Y ellos es extensivo a otras cosas: el arte debe también apartarse de la potencia del mercado, la ciencia igualmente. Allí donde hay un pensamiento humano activo y desinteresado hay un combate para liberarlo de los intereses.
Alain Badiu
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Alain Badiu
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Prendo la radio del coche
Prendo la radio del coche,
cierro las puertas y ventanas
y me alejo.
Que los ruidos
se gasten solos
mientras camino entre los árboles.
A veces siento
que alguien nos encerró
con llave
en este mundo.
Lo mismo que hice yo
pero a lo grande.
Héctor Viel Temperley
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cierro las puertas y ventanas
y me alejo.
Que los ruidos
se gasten solos
mientras camino entre los árboles.
A veces siento
que alguien nos encerró
con llave
en este mundo.
Lo mismo que hice yo
pero a lo grande.
Héctor Viel Temperley
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Cocina salteña
Verónica, estoy asando una cabeza de vaca
en una olla de tierra, solo
hace catorce horas
en unos minutos
quitaré los ladrillos
la horma de barro
y finalmente la arpilla, luego
pondré un plato de madera
sobre la mesa, pero ahora
miro este pozo
con la cabeza de vaca
hundida en su interior como
una manzana azucarada
y tomo un vaso de vino
y recuerdo los hechos
elementales que marcaron
nuestra relación. Dentro de
algún tiempo otros
pisarán esta misma tierra
y cocinarán sobre las brasas
de mis pensamientos.
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en una olla de tierra, solo
hace catorce horas
en unos minutos
quitaré los ladrillos
la horma de barro
y finalmente la arpilla, luego
pondré un plato de madera
sobre la mesa, pero ahora
miro este pozo
con la cabeza de vaca
hundida en su interior como
una manzana azucarada
y tomo un vaso de vino
y recuerdo los hechos
elementales que marcaron
nuestra relación. Dentro de
algún tiempo otros
pisarán esta misma tierra
y cocinarán sobre las brasas
de mis pensamientos.
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Sistema Iosi
Soy libre cuando soy autor. Como escritor soy medio patético, como la mayoría de los escritores. Tenés tus vicios, tenés tus miedos, tenés tu pose, tenés tu celos, tenés tu ambición. El autor no. Si le doy mucho lugar al escritor, el autor puede llegar a contagiarse, y eso es algo que me parece muy peligroso, sobre todo si uno quiere seguir siendo libre, seguir escribiendo con libertad, contar historias.
Iosi Havilio
Iosi Havilio
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